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SARCOPENIA, origen de muchos males

Sarcopenia (del griego sarx “carne” y nevia “penia”). Se define como la  pérdida de masa muscular, trae como consecuencia la disminución de la fuerza  y calidad muscular, lo que se traducirá en la intolerancia a la actividad física. Lo mencionado sucede con el transcurrir de los años o al llevar una vida sedentaria, se agrava cuándo se conjuntan ambos. Si consideramos que el envejecimiento del ser humano se inicia alrededor de los 26 años y que un alto porcentaje de personas tiene un estilo de vida sedentario, tanto de actividad física como de ejercitación, es fácilmente explicable el alto porcentaje de quienes la padecen. Recientemente se ha consensuado una definición de Sarcopenia, que me parece realza más el problema de salud que tiene en la sociedad, esta considera que es un Síndrome caracterizado por una progresiva y generalizada pérdida de masa y fuerza muscular esquelética con riesgo de resultados negativos como discapacidad física, disminución de la calidad de vida, enfermedad y muerte.

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Participan varios factores como causales, en relación al sistema nervioso se menciona la pérdida de unidades motoras, en relación al sistema endocrino el descenso de hormonas anabolizantes como testosterona, estrógenos y hormona del crecimiento, pero en general todo lo mencionado está íntimamente relacionado con la falta de actividad física y ejercicio.

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Las consecuencias de la Sarcopenia son múltiples y variadas, van desde la discapacidad funcional, que se agrava con el transcurrir de los años, acelerándose después de los 60 años, tornando al adulto mayor una persona con pérdida de la independencia, con incremento en el riesgo de caídas y fracturas, obligando muchas veces a la hospitalización de estos pacientes. Las complicaciones que siguen a una caída constituyen en muchos países un alto porcentaje de muerte en personas mayores de 65 años.

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La Sarcopenia se acompaña de cambios en la composición corporal, se incrementa el tejido graso, lo que está relacionado con una mayor probabilidad de desarrollar sobrepeso, obesidad, síndrome metabólico, diabetes mellitus, ateroesclerosis, hipertensión arterial, enfermedad coronaria, osteopenia, osteoporosis e inclusive cáncer.

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Desde el punto de vista de calidad de vida, la pérdida de masa muscular significará disminución de la fuerza y resistencia de los músculos, lo que aumenta las posibilidades de presentar dolores musculares en las diversas regiones del cuerpo, principalmente en la región cervical, los hombros, la región lumbar, las caderas y las rodillas, lo que explica de buena manera el origen de muchas dolencias y por ende disminuye la calidad de vida, la cual deja  de ser placentera.

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Por muchos años no se ha valorado las proporciones corporales y muchos profesionales de la salud, incluyendo investigadores, especialistas en nutrición y médicos de las distintas especialidades, se han limitado a medir el peso corporal (PC) y el índice de masa corporal (IMC) como parámetros de salud y la estabilidad de los mismos en sinónimo de bienestar físico. Sin entrar a considerar la composición corporal, pues aunque estos no variaran, podríamos estar ante un fenómeno fisiológico, del cual dependerá por un lado la salud y el bienestar o la enfermedad y la muerte; puesto que dos compartimientos distintos de nuestro cuerpo, como son el muscular y el adiposo pueden cambiar sus proporciones sin alterar el peso corporal. Al aumentar el peso de grasa y disminuir el de tejido muscular se desencadenarán una serie de trastornos que nos llevarán a la enfermedad y la muerte.

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El diagnóstico de Sarcopenia es relativamente sencillo, actualmente existe el método de la BIA, por sus siglas en ingles, que significa Análisis de Impedancia Bioeléctrica (Bio-electrical Impedance Analysis), el cual es confiable, accesible y económico, con este se puede medir la composición corporal y así determinar la pérdida de masa muscular, el incremento de la masa de grasa, así como otros factores, como el BMR o índice metabólico (Basal Metabolic Rate), que es la determinación del número de calorías que necesitamos ingerir diariamente para vivir, además se puede cuantificar el estado de hidratación del paciente, que también es muy importante, pues a mayor cantidad de masa magra (masa de músculo) mayor es la capacidad de mantener nuestro cuerpo hidratado, puesto que el 80 % del componente molecular de las células musculares es agua. Por otro lado, con este método se podrán medir continuamente los progresos del paciente al implementar su tratamiento, el cual es  principalmente ejercicio y alimentación saludable.

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Como se mencionó el tratamiento es básicamente ejercicio y alimentación saludable. La dieta deberá ser balanceada, con el cálculo adecuado para cada persona de la cantidad de calorías a ingerir diariamente, así como de los macro y micronutrientes adecuados.

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En relación al ejercicio, se deberá diseñar un Programa de Acondicionamiento Físico que involucre los tres tipos de ejercicio básicos: Ejercicio CardioVasculoRespiratorio (CVR) el cual mejorará el aporte de oxígeno a las células musculares, principalmente a las células tipo I para la producción de energía; ejercicio de fortalecimiento muscular, que involucrará a las células tipo II o sea las de contracción rápida, denominadas en ingles “Fast Glycolitic”, por rápidas y su depencia de la glucosa para producir energía (ATP), estas necesitan de ejercicios que conlleven una sobrecarga. El tercer tipo de ejercicio es el de flexibilidad, este es crucial para evitar las lesiones, por lo tanto evitará que  la persona abandone su programa de ejercitación.

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Es importante que antes de iniciar un programa de acondicionamiento físico se realice una evaluación médica para saber los antecedentes familiares, médicos, quirúrgicos, medicación actual etc., para posteriormente realizar un examen físico concienzudo que involucre medición de la composición corporal, medición de cintura médica y relacíón cintura/cadera, además medición de la flexibilidad, diámetro de los miembros superiores e inferiores y pruebas funcionales. Sería saludable que esta evaluación la realice un médico con conocimientos de las ciencias del ejercicio.

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A través de los años he podido comprobar en mi clínica privada que la pérdida de masa muscular es debida principalmente al sedentarismo y no al envejecimiento  y que la recuperación de la misma es una realidad, a través de un programa bien diseñado de acondicionamiento físico, sin importar la edad, pues rutinariamente lo observo en pacientes mayores de 80 y 90 años y en mi caso, con más de 70 años, la cantidad de masa muscular, fuerza y resistencia corresponden a una persona de 40 o 50 años, lo que es debido a más de medio siglo de ejercitarme de manera racional con el tipo de ejercicio, intensidad, duración y frecuencia adecuado a mi persona.

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