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Las proteínas fundamentales pero….

El consumo de las proteínas en general ha sido sobredimensionado, principalmente por las empresas que fabrican complementos alimentarios; muchas personas creen que ingerir una gran cantidad de ellas, les ayudará a formar un cuerpo sano, incluso que les fortalecerá los músculos, aunque no se ejerciten adecuadamente, o que incrementará la capacidad del organismo para producir energía.

La confusión radica  en el hecho de que su presencia en los componentes del cuerpo es impactante, puesto que cerca de 80% de la parte deshidratada de cada célula de nuestro cuerpo está constituida de proteína: el cabello, la piel, la sangre, los músculos, las uñas, etc., además desempeñan un papel fundamental para la vida, son imprescindibles para el crecimiento del organismo, pero paradójicamente no se necesita ingerir en grandes cantidades.

Las proteínas son cadenas compuestas de sub-unidades denominadas aminoácidos, los cuales a semejanza de los eslabones de una cadena, se unen formando una larga estructura. Las proteínas son moléculas bastante complejas y grandes, ya que llegan a contener hasta 300 aminoácidos.

¿Para qué sirven las proteínas?

Son parte constituyente de los músculos. Gracias a las proteínas actina, miosina, troponina y tropomiosina, se produce la contracción muscular, para que podamos realizar los movimientos de nuestro diario vivir. Otro tipo de proteína, la queratina, es uno de los principales constituyentes del cabello, las uñas, y la capa externa de la piel; cada minuto, miles de reacciones químicas se llevan a cabo en el organismo, con la presencia de enzimas, las cuales son proteínas, y gracias a éstas se realizan de manera rápida y efectiva. En hueso, cartílagos, vasos sanguíneos y otros tejidos encontramos colágeno, proteínas de capital importancia en la conservación de la integridad estructural. Cada vez que usted sufre una cortadura, las proteínas se lanzan al rescate, participan en el proceso de coagulación sanguínea que “sella” la herida; si alguna bacteria, virus o partículas extrañas penetran por  la herida, son atacados inmediatamente por otras proteínas, los anticuerpos, que son parte del sistema defensivo (inmunológico) del ser humano; al ir cicatrizando la herida, el colágeno, junto con otras proteínas, ayuda a formar el tejido cicatrízal.

Por otro lado, gracias a una proteína, la albúmina del suero, se conserva el equilibrio hídrico en la corriente sanguínea, evitando que el agua se “salga” de los vasos sanguíneos; la hemoglobina, ese componente importante de los glóbulos rojos para transportar el oxígeno a todas las células de nuestro cuerpo, también está formado por proteínas.

Muchas de las hormonas son proteínas, la insulina, que regula la concentración de glucosa (azúcar) en la sangre;  la tiroxina, hormona que estimula el crecimiento, el desarrollo y el metabolismo; la adrenalina, hormona de lucha o huída que prepara al organismo para afrontar situaciones de estrés. Y qué decir de las proteínas que son parte del  ADN (Ácido Desoxirribonucleico), molécula que forma parte de todas las células y contiene la información genética utilizada en el desarrollo y funcionamiento de los organismos, necesario para transmitir los caracteres de los padres a las generaciones siguientes. Las proteínas cumplen además muchas otras funciones.

¿Cuántas consumir? 

Para poder sintetizar (formar) proteínas, el organismo cuenta con el aporte alimenticio, que es una fuente importante de aminoácidos, pero no es la única. Otra fuente se encuentra en el “reciclado”, por decirlo de alguna manera, de algunos aminoácidos producidos al degradar el organismo sus propias proteínas; pudiendo sintetizar 13 de los aminoácidos sin “ayuda externa”. Estos reciben el nombre de aminoácidos no esenciales. Los aminoácidos que el cuerpo no puede producir en cantidad suficiente para satisfacer sus necesidades se consiguen de los alimentos, son nueve y  se conocen como aminoácidos esenciales. Casi todos los alimentos contienen un poco de proteínas, pero hay algunos particularmente ricos en ellas, a saber: carne, pescado (preferiblemente salmón o trucha), aves de corral, huevo, leche y productos lácteos. Leguminosas (fríjoles, lentejas, soya, garbanzos etc.), manías, nueces, semillas de marañón y otros.

 A pesar de todas las funciones que realizan en nuestro organismo, se recomienda que en general de cada 100 calorías que se consuman diariamente de nutrimentos, únicamente 12 o 15 deberán provenir de las proteínas, por lo que la publicitada creencia de que cuánto más proteína consumamos es mejor, no sólo lo perjudica económicamente, porque los alimentos ricos en proteínas son caros, sino también pueden provocarle alteraciones a su salud, además de poder dañar sus riñones y su hígado, puede la ingesta excesiva de proteínas provocarle pérdida de la masa ósea.

Ingiera proteínas, son fundamentales para la vida,  pero prefiera las obtenidas de los alimentos que le mencionamos, trate de variarlos y no exceda del 15% de la cantidad de calorías totales a ingerir diariamente, otra forma de calcular la cantidad es multiplicando su peso en kilogramos por 0.8 o 1.0 gramos, dependiendo de su edad y sus metas, lo cual le dará la cantidad de gramos a ingerir diariamente.

Infórmese, consulte sobre los alimentos que consume, es una decisión saludable.

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